Una persona, una pistola, una ciudad.
Pixrug no es una marca grande con una fábrica afuera. Es un taller en la Ciudad de México y alguien que decidió convertir su obsesión en oficio.
>_ el fundador, en el taller · cdmx
Empezó como un hobby de fin de semana.
La primera pistola llegó por curiosidad. El primer tapete salió torcido y con el pelo disparejo, pero al colgarlo en la pared algo hizo clic: los videojuegos, el anime y los cómics con los que crecí podían existir como objetos reales, hechos por mí.
De ahí no pude parar. Pasé de un bastidor en la sala a un taller propio, de regalar piezas a amigos a una lista de espera. Pixrug nació el día que entendí que no era el único que quería decorar su espacio como un manifiesto personal.
En el corazón de CDMX.
Un espacio chico, bastidores de pared a pared, conos de hilo por todos lados y una playlist que no para. Aquí nace cada drop.
Producción local
Todo se hace en la Ciudad de México. Nada se terceriza ni se importa terminado. Lo que compras salió de este cuarto.
Sin línea de montaje
La misma persona diseña, tufte, talla y sella. Por eso los drops son de cinco piezas: es lo que cabe en quince días reales.
Todo queda registrado
Cada drop se fotografía y se archiva. La historia completa del estudio vive en el Vault, para siempre.
Galería.
>_ Bastidor en proceso
>_ Detalle de carving
>_ Paleta del día
>_ Reverso sellado
>_ Rincón del taller
>_ Pieza terminada
La visión no es crecer hasta volverse fábrica. Es seguir haciendo piezas que alguien vaya a querer durante años.
>_ la visión · pixrug